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Vecinos y autoridades valoran diseño en madera del futuro centro comunitario resiliente de Lirquén

La comunidad conoció el proyecto del nuevo espacio de 190 m², diseñado en madera y preparado para funcionar tanto en la vida cotidiana como ante situaciones de emergencia.
  • 8 octubre, 2026

Con entusiasmo y emoción, vecinos de Jaime Lea Plaza de Lirquén y autoridades conocieron el diseño de su futuro Centro Comunitario Resiliente, una iniciativa que busca recuperar un espacio de encuentro, organización y desarrollo de actividades para la comunidad.

La propuesta considera un centro de 190 m², diseñado en madera y con espacios flexibles para reuniones, talleres, actividades y atención comunitaria. Pero su principal característica es que tendrá una doble función: mientras en el día a día será un lugar de encuentro y organización para los vecinos, frente a una emergencia podrá transformarse en un punto de apoyo comunitario, con sistemas de respaldo de energía, agua y comunicaciones que permitan mantener operativas sus funciones esenciales.

El proyecto surge en el marco del proceso de recuperación tras los incendios que afectaron al sector y ha avanzado a partir de un trabajo colaborativo entre el Gobierno Regional del Biobío, la Municipalidad de Penco, la Corporación Chilena de la Madera —CORMA— y la propia comunidad. CORMA puso a disposición del proyecto su red y capacidades técnicas, sumando al Centro Nacional de Excelencia para la Industria de la Madera —CENAMAD—, que estuvo a cargo del desarrollo del diseño.

La jornada permitió presentar el proyecto a los vecinos, explicar sus principales características y recoger sus opiniones y comentarios.

Para María Cecilia Mercado Garrido, presidenta de la Cooperativa Jaime Lea Plaza, conocer el diseño representa la posibilidad de concretar un anhelo que ha acompañado a distintas generaciones de vecinos. “Es una emoción enorme. Quienes iniciaron esta cooperativa siempre soñaron con tener algo mejor y hoy sentimos que ese sueño puede hacerse realidad. Lo que más nos gustó es contar con un espacio amplio para reunirnos, hacer talleres y desarrollar nuestras actividades. Estamos muy contentos y esperamos poder decir pronto: aquí está nuestra sede”, señaló.

El presidente de CORMA Biobío-Ñuble, Alejandro Casagrande, destacó la positiva recepción de la comunidad y el valor de desarrollar este tipo de iniciativas junto a los vecinos. “A los vecinos les encantó el proyecto y eso muestra cómo, a partir de un hecho tan dramático como un incendio, la colaboración entre distintas instituciones y la propia comunidad puede transformarse en una solución que no solo sea para ellos, sino también construida con ellos y que represente lo que quieren. Como CORMA nos interesa, además, impulsar el buen uso de la madera en este tipo de infraestructura y avanzar hacia edificaciones seguras y resilientes”, afirmó.

El gobernador regional del Biobío, Sergio Giacaman, destacó que el proyecto forma parte de una mirada de mayor preparación frente a futuras emergencias. “Tras los devastadores incendios del verano, nos propusimos sacar aprendizajes y preparar mejor nuestras ciudades para enfrentar futuras emergencias. Así surge el Plan Maestro de Mitigación Urbana, que incorpora medidas preventivas e infraestructura para reducir riesgos y fortalecer la capacidad de respuesta. Una de esas iniciativas es la sede de Jaime Lea Plaza, diseñada no solo como un punto de encuentro para los vecinos, sino también como un lugar de apoyo ante una emergencia. Valoramos y agradecemos el aporte de Corma, que rápidamente se sumó a esta iniciativa y colaboró en su diseño”.

El alcalde de Penco, Rodrigo Vera, destacó que, “Jaime Lea Plaza fue afectada por los incendios y es un sector residencial con mucho adulto mayor. En ese sentido, que puedan tener un centro comunitario, un lugar de esparcimiento, es muy importante. Hoy, después del incendio, una desgracia se convierte en una oportunidad y una esperanza de poder tener un centro comunitario que acoja, sobre todo en un sector donde hay muchos adultos mayores que esperan hace años un lugar donde reunirse”.

Francisca Lorenzini, gerenta de CENAMAD, explicó que “este proyecto refleja el compromiso del Centro con llevar la ciencia y la innovación desde la investigación hacia soluciones concretas para las personas. Estamos diseñando un espacio comunitario seguro, confortable y resiliente, incorporando tecnologías de construcción en madera, eficiencia energética y criterios de bienestar que contribuyan a mejorar la calidad de vida de quienes lo utilizarán”. Agregó que “iniciativas como esta demuestran el potencial de la madera para crear infraestructura sostenible y de alto estándar, capaz de generar un impacto positivo y duradero en las comunidades”.

Un centro, dos formas de uso

El diseño contempla una superficie total de 190 m². Su programa arquitectónico fue pensado para responder a las distintas necesidades de la comunidad y adaptarse a diferentes usos.

El corazón del proyecto será un salón multiuso de 70 m², acompañado por un hall de acceso. El espacio contará con apertura controlada hacia el exterior y paneles móviles que permitirán modificar su configuración de acuerdo con las actividades que se desarrollen. También se considera la posibilidad de habilitar espacios flexibles para operativos de salud.

A ello se sumarán oficinas, sala de reuniones, cocina comunitaria, bodega-despensa y baños accesibles con ducha. La cocina y las áreas de almacenamiento fueron proyectadas para servir tanto en actividades habituales como en contingencias, permitiendo, por ejemplo, la preparación de alimentos y el resguardo de equipamiento.

Madera, eficiencia y autonomía

La madera será protagonista de la solución constructiva, incorporándose tanto en las soluciones estructurales como en los espacios interiores. De acuerdo con el diseño presentado, se trabaja además en envolventes eficientes energéticamente y en soluciones que permitan combinar seguridad, desempeño, facilidad de mantención e identidad local.

Otro de los elementos diferenciadores será su capacidad para seguir prestando funciones esenciales cuando se interrumpan servicios básicos. El centro contará con sistema solar, baterías y grupo electrógeno para respaldo eléctrico; estanque subterráneo y sistema de bombeo para disponer de agua; y conectividad satelital independiente para mantener las comunicaciones durante una emergencia.

El proyecto incorpora además una dimensión vinculada a la memoria y reconstrucción de la comunidad, a través de una placa conmemorativa destinada a recordar los acontecimientos que dieron origen al nuevo centro y un huerto comunitario concebido como espacio de encuentro, colaboración y aprendizaje.

La etapa de construcción del futuro centro comunitario se proyecta para 2028, una vez concluidos los procesos administrativos y técnicos necesarios para avanzar en su ejecución.

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