Allí donde terminan los caminos y la distancia hace más difícil acceder a las oportunidades, acompañar la infancia es una forma de abrir nuevas posibilidades y contribuir a construir un mejor futuro para las próximas generaciones.
Quienes trabajamos en el sector forestal sabemos que la relación cercana y permanente con las comunidades rurales nos permite conocer de primera mano las realidades y desafíos que enfrentan las familias, especialmente en el acceso a la educación y la salud. Las empresas no operamos en el vacío; somos parte de las localidades que habitamos. Esa cercanía nos invita a mirar más allá de nuestra actividad productiva y comprender que nuestro aporte también puede traducirse en acciones que mejoren la calidad de vida de las personas.
A diario vemos que detrás de cada escuela rural hay historias de esfuerzo, familias que sueñan con un futuro mejor para sus hijos y docentes que hacen mucho con lo que tienen a mano y que, además de enseñar, acompañan. Son escuelas que cumplen un papel fundamental en la vida de sus comunidades, muchas veces enfrentando dificultades de conectividad, transporte y acceso a recursos. Quien conoce de cerca una escuela unidocente comprende el valor que tiene su labor educativa y la importancia de acompañar y fortalecer el trabajo que realizan sus docentes.
En Forestal Comaco creemos que el compromiso con las localidades no se mide por el tamaño de una organización, sino por su voluntad de involucrarse, construir alianzas y sostener iniciativas que respondan a necesidades concretas. Ver esto de cerca nos motiva a establecer un compromiso que no está escrito en ninguna parte, porque ese conocimiento puede impulsar acciones tangibles o quedar nada más que en un informe. Nuestra decisión ha sido transformarlo en iniciativas que contribuyan al aprendizaje, la salud y el bienestar de la infancia rural.
Con ese propósito, junto a Fundación Crecer con Todos, implementamos el programa educacional “Primero Lee” en escuelas de El Carmen, en Ñuble; Santa Bárbara, en Biobío; y Victoria, en La Araucanía. A través de esta iniciativa buscamos fortalecer el aprendizaje de la lectura y su comprensión desde los primeros años de escolaridad, entregando herramientas fundamentales para que los niños y niñas puedan avanzar en su educación y ampliar sus posibilidades de desarrollo.
Asimismo, desde hace cuatro años, junto a Fundación Sonrisas, desarrollamos en la comuna de Victoria el programa “Ruta Sonrisas”, que lleva equipos y dentistas para atender a niños provenientes de distintas escuelas rurales de la zona, acercando la atención odontológica a niños y niñas que, por las distancias y dificultades de traslado, muchas veces tienen un acceso limitado a estos servicios.
Estas experiencias nos han enseñado que los cambios significativos también pueden comenzar con gestos sencillos. Un niño que aprende a leer comprensivamente, una atención dental o una escuela que cuenta con leña suficiente para calefaccionar sus salas de clases durante el invierno son aportes que marcan una diferencia. Quizás por sí solos no se reflejen en los grandes informes estadísticos, pero su impacto se vive en cada aula y en cada niño. Son iniciativas que nos llenan el alma, porque detrás de cada una hay historias, rostros y familias que nos recuerdan el verdadero sentido de nuestro compromiso con las comunidades.
Ser parte de la Comisión de Relacionamiento Comunitario de CORMA nos ha permitido conocer cómo las distintas empresas del sector forestal están construyendo vínculos con las comunidades y, al mismo tiempo, compartir experiencias y aprendizajes. Este intercambio de buenas prácticas nos enriquece y nos impulsa a seguir mejorando como sector, entendiendo que el crecimiento de una empresa no solo se refleja en sus resultados productivos, sino también en su capacidad de generar confianza, contribuir al bienestar de las personas y ser parte activa del desarrollo de las localidades.
Esta labor también nos recuerda que no se necesitan grandes recursos para generar cambios significativos. Muchas veces, el primer paso es escuchar, reconocer dónde podemos aportar y sumar voluntades para hacerlo posible. Y si somos parte de estas comunidades, la pregunta no debería ser únicamente cuánto aportamos, sino qué permanece gracias a nuestro paso por ellas. Porque el verdadero valor de estar presentes también se refleja en las huellas que dejamos en la vida de las personas y en las oportunidades que ayudamos a abrir para quienes vendrán.
AGENDA
BIBLIOTECA DIGITAL
NOTICIAS CORMA
PARTICIPA
Corporación Chilena de la Madera
Nuestras páginas
Contáctanos
Santiago: gerencia@corma.cl / +56 2 23314200
Maule: cormamaule@corma.cl /+56 71 2671047
Biobío: gerenciabiobio@corma.cl / +56 9 53777657
Araucanía: araucania@corma.cl / +56 45) 264 2108