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Volver a plantar para volver a crecer

Por Hernán Valdés, Presidente Corma Maule y O'Higgins.
  • 19 marzo, 2026

En el mundo forestal sabemos que después de un incendio o de una cosecha siempre viene un nuevo ciclo. Volver a plantar es parte de la naturaleza de esta actividad, es una señal de esperanza y futuro: significa creer que es posible volver a crecer.

Hoy la Región del Maule enfrenta precisamente ese desafío. Tras años complejos para el sector forestal y maderero, nuestra región necesita volver a plantar, en sentido literal, económico y social, para recuperar empleo, reactivar sus pymes y fortalecer el desarrollo de sus comunas.

El Maule es una de las regiones forestales más relevantes del país. En muchas de sus comunas rurales, la actividad forestal ha permitido durante décadas generar trabajo, impulsar emprendimientos familiares y sostener economías locales vinculadas a la madera. Sin embargo, hoy ese tejido productivo enfrenta importantes dificultades.

Según cifras del Instituto Nacional de Estadísticas -INE-, la región registra tasas de desempleo que bordean el 7,7% y una informalidad laboral cercana al 32%, lo que refleja la urgencia de fortalecer actividades que generen empleo estable y desarrollo en el territorio.

A esto se suma un problema que golpea directamente a las pymes madereras: la escasez de madera disponible para abastecer a pequeños y medianos aserraderos. Muchos de ellos han debido reducir su actividad e incluso cerrar, afectando emprendimientos que durante generaciones han formado parte de la economía regional.

Parte importante de esta situación se explica por las consecuencias de los devastadores incendios forestales de 2017. La comuna de Empedrado es uno de los ejemplos más evidentes. Allí, numerosos pequeños propietarios forestales perdieron sus plantaciones y, a casi una década de esa emergencia, aún enfrentan dificultades para recuperar su capacidad productiva.

Cuando un pequeño propietario no logra volver a plantar, el impacto no se queda en su predio. Se extiende a toda la cadena productiva: desde las labores de manejo y cosecha, el transporte, las pequeñas y medianas industrias como aserraderos, polineras y otras empresas vinculadas a la primera transformación. También se ve afectada la valorización de subproductos de la madera para generación de energía -como biomasa y pellet-, así como el uso de corteza como sustrato y de viruta como cama o material de resguardo de animales. Finalmente, esta menor actividad repercute en la economía local de muchas comunas rurales, donde comercios, hostales, restaurantes, servicentros, entre otros, dependen en gran medida del movimiento que genera esta actividad.

Por eso, avanzar en instrumentos que permitan la recuperación de plantaciones para pequeños propietarios forestales es una tarea urgente. No se trata solo de recuperar bosques productivos, sino de reactivar economías locales, fortalecer a las pymes y devolver oportunidades a muchas familias que viven de esta actividad.

En este contexto, el nombramiento de Jaime Campos como nuevo Ministro de Agricultura abre una oportunidad para avanzar en ese camino. Su origen en Constitución y su trayectoria pública vinculada al Maule le han permitido conocer de cerca la realidad de los territorios forestales y los desafíos que enfrentan sus comunidades.

Creemos que su experiencia puede aportar una mirada valiosa para impulsar políticas públicas que fortalezcan al sector y apoyen especialmente a los pequeños y medianos propietarios.

Al mismo tiempo, es fundamental continuar fortaleciendo el trabajo público-privado en la prevención y combate de incendios forestales. La coordinación entre instituciones públicas, empresas, municipios y comunidades ha demostrado ser clave para enfrentar emergencias cada vez más complejas.

En ese esfuerzo ha sido relevante el liderazgo de las Delegaciones Presidenciales Regional y Provinciales, junto con su trabajo coordinado con los municipios, lo que ha permitido avanzar en estrategias preventivas y en una respuesta más articulada frente a los incendios.

El Maule tiene todo para volver a crecer. Cuenta con tradición forestal, con pymes madereras que forman parte de la identidad productiva de la región y con comunidades que han construido su desarrollo en torno a esta actividad. Pero para que ese nuevo ciclo comience, es necesario crear las condiciones que permitan volver a plantar.

El sector forestal debe seguir siendo un motor de desarrollo, crecimiento y futuro. Porque cuando el bosque vuelve a crecer, también crecen las oportunidades para las personas, las pymes y las comunas que forman parte del Maule forestal.

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