Tras los incendios forestales que afectaron a la Región del Biobío y que agudizaron el déficit habitacional en la zona, el desafío no es solo reconstruir rápido. También es hacerlo de una manera distinta a la tradicional y hacerlo bien. En ese contexto, el Centro Tecnológico para la Innovación en la Construcción (CTEC) presentó una experiencia piloto que busca avanzar hacia soluciones habitacionales más eficientes, integrando a pymes de la cadena productiva bajo un modelo colaborativo de construcción en madera.
La iniciativa, que forma parte del Programa de Difusión Tecnológica (PDT) Impulso PyME 4.0, ejecutado por CTEC con el apoyo de Corfo Biobío, permitió construir una vivienda de emergencia en solo siete días mediante componentes prefabricados por distintas empresas y posteriormente ensamblados en obra. El ejercicio se realizó en un terreno facilitado por la Armada y reunió a diez pymes de la cadena de valor de la construcción industrializada en madera.
Natalia Reyes, subgerente de Redes y Convenios de CTEC, explica que se trata de una experiencia desarrollada a través del programa de Difusión Tecnológica Impulso PyME 4.0, que tuvo como objetivo trabajar con pymes de la cadena de valor de la construcción industrializada en madera en la región. Según detalló, el proyecto buscó transferir capacidades, difundir tecnologías y compartir metodologías que permitan avanzar hacia un modelo productivo colaborativo.
“Lo que estamos viendo hoy es justamente la materialización de esa experiencia en una solución habitacional concreta. En este caso se trata de una vivienda de emergencia que puede escalarse bajo esta misma lógica productiva, colaborativa y territorial”, precisó.

Producción colaborativa
El piloto permitió materializar en una vivienda concreta un concepto que se venía discutiendo hace tiempo en la industria: la posibilidad de que distintas pymes participen en la fabricación de componentes constructivos estandarizados que luego se ensamblan para formar una vivienda.
El modelo se inspira en la lógica de industrias como la electrónica, donde diferentes empresas se especializan en fabricar componentes que posteriormente se integran en un producto final. “Estamos trasladando esa lógica al ámbito habitacional, con componentes fabricados por distintas empresas que luego se ensamblan para construir la vivienda. Esto permite un modelo productivo colaborativo que amplía la participación de pymes en el proceso constructivo”, explicó Lucas Bais, coordinador de proyectos de CTEC.
La experiencia también permitió poner a prueba aspectos clave para este tipo de sistemas, como la coordinación entre proveedores, la trazabilidad de los componentes y la estandarización de los diseños.
Para Frane Zilic, gerente de Biobío Madera, proyecto estratégico impulsado por Corfo, el ejercicio demuestra que es posible articular a distintas empresas bajo un mismo proyecto cuando existen especificaciones claras. “Este es un ejercicio práctico que demuestra que la integración entre distintas empresas, particularmente pymes productoras de paneles, es posible. Cuando un proyecto está bien especificado, se puede trabajar con una diversidad de oferentes dentro de un mismo sistema productivo”, indicó.
Zilic agregó que esta lógica también abre oportunidades para mejorar la capacidad de respuesta ante contextos de emergencia. “Cuando los proyectos están bien definidos y detallados, es posible incorporar a más empresas como proveedoras. Eso permite abastecerse de un número mayor de oferentes y acelerar los procesos de reconstrucción”, afirmó.
Futuro en madera
Desde el sector forestal, Alejandro Casagrande, presidente de Corma Biobío Ñuble, destacó el impacto que este tipo de iniciativas puede tener para integrar a pequeñas y medianas empresas de la cadena productiva.
“Este es un hito tremendamente importante, porque estamos frente a un proceso innovador, diría único en Chile, en que una vivienda es construida a partir de partes y piezas. Si este proyecto resulta exitoso, permitirá que pymes madereras, industriales y también del mundo metalmecánico participen en la construcción de una casa a través de la producción de algunos componentes”, señaló.
Casagrande añadió que este tipo de modelos productivos puede contribuir tanto a enfrentar el déficit habitacional como a dinamizar la economía regional. “Lo que hace este proyecto es eliminar barreras para que estas empresas ingresen al proceso constructivo. De esa manera, el sector forestal maderero puede contribuir de forma importante a la emergencia social que tiene el país, que es el déficit habitacional, pero también al empleo, porque esto genera trabajo e inversiones en las pequeñas y medianas empresas de la región”, concluyó.
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