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Trabajar, cuidar y crecer

Por Carolina Masías, encargada de bienestar en APCO e integrante del programa Más Mujer de Corma.
  • 3 septiembre, 2026

Hablar de equidad de género es hablar de oportunidades, desarrollo y liderazgo, pero también de algo que muchas veces dejamos fuera de la conversación: la vida que ocurre mientras trabajamos.

Lo digo desde mi experiencia como mujer, madre y profesional. ¿Cuántas veces tuve que correr al colegio porque mi hija se descompensó y dejar mi trabajo para ir por ella? En esos momentos sabía que debía responder como madre, pero también aparecían las preguntas: ¿podré llegar a la reunión de las tres?, ¿cómo explico que debo irme?, ¿qué pensarán de mi compromiso?

Es precisamente ahí donde uno descubre en qué tipo de organización se encuentra. Una situación familiar puede llenarnos de culpa o puede encontrarnos con una organización que comprende que las personas tenemos prioridades que, a veces, cambian.

Conciliar no significa ser irresponsable. Significa entender que, así como somos capaces de comprometernos y cumplir con nuestro trabajo, también debemos poder responder cuando nuestra familia nos necesita. Una cosa no debería invalidar la otra.

Esta conversación cobra especial importancia cuando hablamos de incorporar más mujeres a sectores históricamente masculinizados, como el forestal. Porque no basta con abrir oportunidades para que más mujeres ingresen. También debemos generar condiciones para que puedan permanecer, desarrollarse profesionalmente y proyectarse dentro de la industria.

En mi experiencia hubo momentos especialmente difíciles. Como cuidadora de un hija con necesidades de salud mental, enfrenté controles, situaciones imprevistas y períodos en que la atención familiar fue prácticamente permanente. Cuando las redes de apoyo no existen, la carga puede ser enorme. No siempre existen herramientas suficientes para acompañar estos procesos y no todas las personas pueden acceder a alternativas como el teletrabajo o la flexibilidad laboral.

Llegó un momento en que trabajé desde el hospital mientras cuidaba a mi hija. Respondía algunas solicitudes mientras estaba a su lado. Tuve la posibilidad de hacerlo y lo agradezco, pero también comprendí que no todas las personas tienen esa alternativa. Y que conciliar tampoco puede significar estar disponibles para trabajar bajo cualquier circunstancia. Se trata de contar con confianza y flexibilidad para enfrentar momentos excepcionales sin sentir que por ello ponemos en riesgo nuestro desarrollo profesional.

Por eso creo que la conciliación no puede depender de la suerte, de tener una buena red de apoyo o de encontrar una jefatura comprensiva. Debe ser parte de una cultura organizacional que reconozca que detrás de cada trabajador y trabajadora existe una persona y una realidad familiar que no desaparece cuando comienza la jornada laboral.

Chile ha avanzado en esta dirección con la Ley de Conciliación de la Vida Personal, Familiar y Laboral, que reconoce la corresponsabilidad y establece herramientas para facilitar la compatibilización del trabajo con las responsabilidades de cuidado. Es un paso importante, pero la ley por sí sola no construye una cultura. Ese desafío también se juega en las organizaciones, en sus liderazgos y en la forma en que llevamos estos principios a la práctica.

Avanzar hacia una industria forestal con mayor participación femenina significa no solo atraer más talento y abrir nuevas oportunidades, sino también generar las condiciones para que más mujeres puedan permanecer, desarrollarse y proyectarse profesionalmente.

Por eso creo que también es importante compartir estas experiencias. Mi historia habla de momentos difíciles, pero también de haber encontrado empleadores y equipos que entendieron mi realidad, confiaron en mí y me permitieron seguir desarrollándome profesionalmente. Visibilizar esas buenas prácticas y mostrar que existen organizaciones capaces de compatibilizar compromiso, confianza y empatía también es una forma de impulsar cambios.

Ese es también uno de los sentidos que encuentro en Más Mujer: compartir experiencias, aprender de lo que otros están haciendo bien y demostrar que avanzar hacia una industria con más mujeres no depende solamente de abrir oportunidades, sino también de construir espacios donde las personas, hombres y mujeres, puedan trabajar, cuidar y crecer.

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