¿Qué significa hoy atreverse a soñar en madera? No significa imaginar ciudades construidas únicamente con este material. Significa atrevernos a pensar que el Biobío puede transformar una de sus mayores fortalezas en un motor de innovación, empleo y desarrollo para las próximas décadas. Ese tipo de transformaciones no ocurren por casualidad. Requieren una visión compartida, una hoja de ruta y la decisión de construir el futuro desde hoy.
Las hojas de ruta existen precisamente para eso. No para quedarse guardadas en un escritorio, sino para actualizarse cuando cambian los desafíos y aparecen nuevas oportunidades.
Esa ha sido la esencia de Biobío Madera desde sus inicios. Este Programa Estratégico Regional impulsado por Corfo, entendió que el desafío no era solo promover el uso de la madera, sino construir un ecosistema que integrara industria, universidades, centros tecnológicos, empresas, servicios públicos y gremios para transformar una de las principales fortalezas del Biobío en una oportunidad de desarrollo para toda la región.
Hoy ese trabajo da un nuevo paso con la actualización de su Hoja de Ruta al 2050. Una mirada que reconoce cuánto ha avanzado el ecosistema, pero que también identifica los desafíos que vienen: acelerar la industrialización, impulsar los métodos modernos de construcción, fortalecer el capital humano, promover la innovación, desarrollar nuevos mercados y consolidar una gobernanza capaz de sostener esta transformación durante las próximas décadas.
Esta visión cobra aún más sentido en el contexto que vive nuestra región. El Biobío necesita recuperar dinamismo económico, fortalecer su industria y evitar que el desempleo siga avanzando. Y justamente ahí la construcción industrializada en madera representa una oportunidad concreta.
Cada proyecto construido con métodos modernos de construcción activa una cadena de valor profundamente regional. Moviliza a pequeños y medianos aserraderos, empresas manufactureras, proveedores, transportistas, oficinas de arquitectura e ingeniería, centros de investigación y cientos de pymes que agregan valor a uno de los recursos más importantes que tiene el Biobío. Hablar de construcción en madera es también hablar de reactivación económica, de innovación y de empleo.
No se trata únicamente de construir edificios diferentes. Se trata de construir una nueva etapa para el desarrollo regional, donde el conocimiento, la tecnología y la sostenibilidad permitan que nuestra industria genere más valor, más oportunidades y mayor bienestar para las personas.
En ese camino, valoramos también el proceso que lidera el Gobierno Regional a través de la Corporación Desarrolla Biobío para construir la Estrategia Biobío 2050. Mientras más iniciativas sean capaces de proyectar una visión compartida y de largo plazo para el Biobío, mayores serán las posibilidades de convertir nuestras fortalezas en desarrollo sostenible.
A veces se dice que las regiones deben pensar en grande. Yo creo que el Biobío puede ir un paso más allá: atrevernos a soñar en madera.
No porque se trate solo de un material, sino porque representa una forma de imaginar el futuro de nuestra región: una donde la innovación fortalezca a nuestras pymes, donde la construcción sostenible genere empleos de calidad y donde una de nuestras principales vocaciones productivas se transforme en un motor de desarrollo para las próximas décadas. Porque las mejores hojas de ruta no solo muestran el camino; son capaces de movilizar a toda una región para construir, juntos, el futuro que queremos.
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