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Deborah Ugaldes, la mujer del tiempo y del fuego

La experta en meteorología y magíster en gestión ambiental, estudió en la Universidad de Valparaíso y desde marzo de 2018, integra la Unidad de Análisis de la subgerencia de Protección Forestal de CMPC.
  • 17 junio, 2022

Deborah Ugaldes Moraga, oriunda de Viña del Mar, es la única meteoróloga de Chile que trabaja en la industria forestal privada, actividad en la que es pionera al participar directamente en la prevención y análisis de incendios, a través de su labor en la Unidad de Análisis de Incendios Forestales de CMPC.

Su llegada a la compañía se remonta al 2018, momento en el que, junto al ingeniero agrónomo y experto en bioclimatología, Fernando Santibáñez, comenzaron a desarrollar un modelo de meteorología de alta resolución con dedicación exclusiva para generar informes de condiciones climáticas y meteorológicas en zonas boscosas y en especial donde hay habitantes.

En cuanto al trabajo específico que realiza en CMPC, Deborah cuenta que “está centrado en la generación de pronósticos que alimentan la prevención y combate de incendios”. Aunque también menciona que en temporada de invierno hay otras áreas de la empresa que se nutren de datos para diversas planificaciones, como la información y proyección de precipitaciones.

El equipo de la Unidad de Análisis de Incendios forestales trabaja con un modelo numérico de predicción meteorológica propio y también con modelos de libre acceso como el Sistema Global de Predicción de Estados Unidos (GFS por su sigla en inglés) o el Centro Europeo de Previsiones Meteorológicas a Plazo Medio (ECMWF).

Estos son modelos numéricos determinísticos y todos tienen distintos grados de certidumbre en cuanto a las predicciones que proporcionan. Deborah precisa que en general en las estaciones de transición que son otoño y primavera hay más inestabilidad e incertidumbre en los pronósticos, a diferencia de, por ejemplo en invierno, los sistemas frontales ofrecen  mayores  probabilidades de saber con exactitud cuándo y a qué hora inician las precipitaciones y su duración e intensidad. En ese sentido, la especialista menciona que “nuestra función es interpretar esos modelos, analizar las condiciones sinópticas  y saber dónde se pueden aplicar y dónde no”.

Durante todo el año y principalmente en época de incendios, los modelos de predicción meteorológica son fundamentales para su prevención y combate, debido a que entregan pronósticos sobre una serie de variables que inciden en la propagación del fuego, como el comportamiento del viento en una zona determinada. “En ese período se requiere mayor precisión, mayor frecuencia de pronósticos, idealmente cada una hora y un especial énfasis por temas de seguridad en los cambios de viento, para quienes combaten y para la ciudadanía”.

No obstante, señala que existen dificultades en la precisión de los pronósticos debido a que la topografía del país es compleja. “Los vientos que los modelos numéricos pronostican no son necesariamente los que se dan en la realidad, porque a veces el viento se encajona en una quebrada y cambia de dirección e intensidad. Parte de la interpretación de las posibles variaciones que tiene el viento nosotros se las entregamos a los comandantes de incidentes”, detalla.

Primera línea en prevención de incendios

Uno de los recuerdos más significativos que tiene la meteoróloga durante el tiempo que lleva trabajando en la Unidad de Análisis de Incendios Forestales CMPC, corresponde al incendio ocurrido en febrero de este año en el sector El Morro en la precordillera de Mulchén en la provincia del Biobío, donde realizó un monitoreo permanente, que no estuvo exento de complicaciones.

“La principal dificultad del sector fue no contar con una estación meteorológica cercana para contrarrestar, calibrar y verificar nuestros pronósticos. Ahí es super importante el contacto permanente con las personas en terreno para que nos vayan retroalimentando. De todas formas, identificamos bien la topografía y sabíamos las direcciones que iba a tomar el viento, pero también teníamos que ver muy bien la cobertura nubosa, porque de eso dependen las posibilidades del combate aéreo”, indica.

Asimismo, reflexiona sobre el aprendizaje que ha forjado en los más de 4 años que lleva trabajando en la prevención de incendios. “Una de las evoluciones que he tenido es aprender a entregar más allá del pronóstico numérico, comunicar las posibles consecuencias que pueden tener las condiciones en el combate de incendios y en la seguridad de todas las personas”.

Por otro lado, resalta el valor que tiene la meteorología en la industria forestal y también realiza un llamado para incorporar más profesionales de esta área. “La meteorología es una súper herramienta que tiene muchas aplicaciones de las que se pueden imaginar, no solo en los incendios, sino que también en operaciones y planificaciones”.

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