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DESAFIOS DE INFRAESTRUCTURA VIAL
La actual situación económica en Chile plantea tres importantes problemas al sector forestal del país:
  • El bajo tipo de cambio, que no se acompaña de mejores precios en el mercado internacional,
  • El alto costo de la energía, que incide especialmente en el subsector silvícola -que usa petróleo para transportar- y maderero -que usa energía eléctrica en la mayor parte de sus procesos- y,
  • El estancamiento de la productividad, lo que posiciona a Chile en lugares menos competitivos en comparación con otros países productores forestales.

Dado que es poco viable modificar los precios del dólar y el petróleo, así como la matriz energética de Chile, es en la productividad del sector donde la industria forestal propone tomar acciones para paliar la pérdida de competitividad. En este ámbito, el mejoramiento de la infraestructura es identificada como un área de oportunidades evidentes.
 
Actualmente, el sector se encuentra próximo a alcanzar niveles de cosecha por sobre los 40 millones de m³ anuales y durante los próximos 15 años, se estima que los volúmenes de cosecha se podrían incrementar hasta en 18%. Esto implica un aumento sostenido del movimiento de carga entre las regiones del Maule y Los Lagos, por lo que mejorar la infraestructura vial y ferroviaria resulta indispensable.

En este contexto, CORMA llevó a cabo un profundo trabajo con sus sedes regionales y empresas socias, que abarcó toda la macro-región forestal. Como resultado, se plantea que para aumentar la productividad, se deben fortalecer las políticas públicas que apunten a un desarrollo sostenible de la actividad económica de la Macro Zona Sur. Asimismo, se deben evaluar socialmente los proyectos ferroviarios y viales, con visión de largo plazo, considerando todas las externalidades positivas y negativas. En esto, es relevante trabajar con igualdad de criterios, de manera que la toma de decisiones de inversión se realice sobre la base de un sistema integral y conocido.

La propuesta de CORMA incluye mejoras en dos modos de transporte:

Modo Vial

Se requiere elevar el límite de carga total de 45 a 61 toneladas, manteniendo los límites actuales de peso por ejes y largo máximo de convoy. CORMA ha identificado todos los ejes viales que deberían ser llevados a 61 toneladas. Adicionalmente, propone utilizar el camión Bitrén (capacidad de 61 toneladas), con lo que, pese al aumento en la carga total, es posible reducir la carga por ejes en un 33%.

De implementarse, estas medidas significarían un aumento en la carga neta de un 36%. Incremento importante si se considera que los costos de transporte corresponden al 50% del costo directo de venta de rollizos; al 18% del costo directo integrado de venta de madera aserrada; y al 23% del de celulosa.

Estas dos medidas generan un alto impacto en la productividad: mayor vida útil de las carreteras, menor consumo de combustible, menor tiempo en recorrer las distancias, mayores estándares de seguridad en las carreteras y menor congestión y contaminación en vías urbanas e interurbanas. Además, en términos de competitividad, sitúa a Chile al mismo nivel de países competidores como Finlandia, Suecia, Brasil, Canadá, Australia y Sudáfrica.

Modo Ferroviario

Este modo es un complemento indispensable al modo vial, pues es económicamente más eficiente que el transporte con camiones en distancias medias y largas. Otros beneficios adicionales son: ahorro de combustible (1/4 del consumo por ton-km transportada comparado con camiones), menor costo de construcción (vías férreas cuestan 1/3 que carreteras), menos accidentes, reducción de la congestión vehicular y una significativa reducción de emisiones de CO2.

Al igual que en el modo vial, CORMA ha identificado proyectos ferroviarios -nuevos trazados, conexiones y ramales- necesarios para lograr mejoras sustanciales en la productividad. Para ello, se requiere:
  • Elevar el límite de carga de 18 a 25 ton/eje (de 72 a 100 ton/carro) y la velocidad promedio de 20-40 a 60 km/hora.
  • Conectar la industria a la red ferroviaria, para permitirle el acceso a las cargas. También, las políticas públicas debieran incentivar que los proyectos cuenten con conexión ferroviaria.
  • Contar con políticas públicas de largo plazo orientadas a optimizar el uso del modo ferroviario, considerando sus beneficios privados, sociales y ambientales. CORMA ha identificado potencial de mejora en la altura de carros (de 4,5 a 7,5 m.), longitud de trenes (de 700 a 1200 m.) y en el tipo de motor (diesel/eléctrico por enviromotive). Esto podría permitir, en el mismo espacio físico y temporal actual, hasta cuadruplicar la capacidad de los trenes.

Estas medidas no sólo permitirán al sector forestal y la industria exportadora en general, mejorar su posición frente al mundo, sino que también aseguran una mejor calidad de vida a los chilenos, debido a las diversas externalidades sociales y ambientales positivas que generan.