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PREVENCIÓN Y COMBATE
CORMA forma parte de la tarea de evitar y controlar los incendios rurales, lo que involucra importantes esfuerzos y diversos actores.



Antecedentes Generales
  En Chile, el 99% de los incendios rurales es causado por el hombre y un 32% de ellos son intencionales (promedio últimos 15 años). Según datos oficiales de CONAF, los incendios rurales son causados mayoritariamente por intencionalidad, seguido por transito de personas, vehículos o aeronaves, luego por actividades recreativas y en cuarto lugar por faenas agrícolas y pecuarias. Es decir, las principales causas están relacionadas con el mal uso del fuego y por acción de terceros.

La prevención y el combate de incendios exigen una buena coordinación entre los distintos actores involucrados. CORMA y sus empresas socias son parte de la Comunidad de Prevención de Incendios rurales, junto con CONAF, ONEMI, Carabineros de Chile, Ministerio de Agricultura y la PDI. Esta alianza desarrolla  anualmente programas específicos de prevención y apoyar en el diseño de políticas forestales, ambientales y/o educativas, para disminuir el origen e impacto de los incendios.

La sede Biobío es la encargada de gestionar esta labor a través de dos alianzas: 
  • Alianza CONAF - Ministerio Público- Carabineros - Empresas forestales: Busca fortalecer la aplicación de la legislación contra incendios forestales, prevenir su generación de carácter intencional y castigar de forma eficaz la negligencia y el delito de provocarlos.
  • Alianza CONAF - Empresas forestales - MOP – EFE- Empresas concesionarias: Su objetivo es prevenir la generación de incendios forestales producto de la operación de las rutas concesionadas, vías estatales y ferrocarriles del Estado, y además evitar cortes en la operación normal de las vías y otros riesgos para los usuarios cuando se generen estos siniestros.

Recursos

La prevención y el combate de los incendios rurales demanda importantes recursos, tanto físicos como humanos. Las empresas forestales protegen directamente su patrimonio destinando en conjunto cerca de US$ 48 millones anuales (nominales) a la prevención y combate de incendios forestales. Su accionar cubre cerca de 1,5 millones de hectáreas ubicadas entre las Regiones del Maule y Los Ríos. Además, realizan una importante labor de apoyo al combate de incendios en terrenos de vecinos, no propios. De hecho, un 60% de los siniestros que combaten es en propiedades de terceros.

Para esta tarea, cuentan con más de 2.500 personas altamente capacitadas para este fin, además de una infraestructura que incluye más de 200 torres de detección, helicópteros y aviones para el combate de incendios, brigadas entrenadas y equipadas, vehículos 4x4, carros cisterna y maquinaria pesada, entre otros. 

Por su parte, el Estado, a través de CONAF, destina anualmente cerca de US$ 37 millones a la prevención y combate de incendios en una superficie de 40 millones de hectáreas, que se distribuyen a lo largo de todo el país y que comprende desde parques nacionales, hasta pastizales, arbustos y zonas con vegetación de uso público. 

Un aspecto crítico de la prevención de los incendios, es el tratamiento legislativo. Chile tiene una dispersión de normas jurídicas que tratan sobre esta materia, no existe una ley específica e integral sobre los incendios rurales, que además aborde todos los aspectos de prevención y combate de estos siniestros, con la debida coordinación y un presupuesto adecuado.